Los miedos a la hora de ir a la cama, como a la oscuridad, a los monstruos debajo de la cama y a dormir solo, son comunes entre los 2 y los 4 años de edad.

Éstos son los años en que la capacidad imaginativa de tu hijo se ha disparado, lo que significa que ahora puede imaginar cosas nuevas que lo pueden asustar. Pasa una buena parte de su tiempo sumergido en juegos de fantasía, en compañía de dragones, dinosaurios y personajes malos.

A la hora de dormir puede ser difícil para él desconectar su imaginación. Incluso las cosas familiares que nunca le han dado miedo, como el cuarto a oscuras, lo alarman de repente. Y puesto que tu niño todavía está aprendiendo a distinguir la fantasía de la realidad, la posibilidad de una criatura invisible debajo de la cama parece muy real para él.

Los miedos nocturnos — a la oscuridad, la separación de los padres, los ruidos y la gente mala que hace daño —, son una etapa normal del desarrollo que dura más tiempo del que los padres esperan; empieza alrededor de los 2 años y puede durar hasta los 8 ó 9 años. Además de tener una imaginación más vívida, los niños en edad preescolar también comienzan a comprender que hay cosas en el mundo que pueden hacerles daño.

Tu trabajo durante los próximos diez años o más será ayudar a tu niño a entender la diferencia entre un peligro real (aceptar un paseo con un extraño) y algo que sólo es imaginario (la “bruja” en el espacio entre la pared y su cama).

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